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Alexis Yebra, la peau du monde (2012)

Alexis Yebra, la peau du monde

Jean-François PASCAL
Directeur de la Galerie Paradis

J ’ai découvert les toiles d’Alexis Yebra en les déroulant, à la manière des paysages de la peinture chinoise. Ces paysages sur lesquels le regard, animé de mouvement et plongé dans la durée, glisse au gré des intensités de matière.

/ Il s’agissait là d’un heureux hasard qui m’a d’emblée mis en contact avec le corps de la toile. Ce corps est une peau qui concentre une multitude d’expressions de matière. Peinture acrylique, peinture en aérosol, matériaux divers se rencontrent, s’accumulent ou s’estompent, pour former un tissu vivant, presque palpitant.

/ L’empreinte des gestes se lit à même les mouvements et accidents de la surface. Les compositions, dans leur économie harmonique, invitent à un regard dynamique. Le rythme et l’intensité sont là, la toile se parcourt, sensuellement, en musique.

/ Aucun effet ici de fadeur, d’harmonie mécanique et pauvre, pas d’esthétique décorative. La matière, dans tous ses états, conserve ses élans bruts.

/ Puissance de l’abstraction qui congédie le sommeil figuratif des habitudes et des utilités pour rendre à l’univers des choses, celui d’avant tout langage, la force de son surgissement et de sa présence.

Marseille, mai 2012

-Jean-François PASCAL, Directeur de la Galerie Paradis

A raiz de la sombra (2012)

A raíz de la sombra

Alban Martínez Gueyraud
crítico de arte, miembro de AICA

“Tú no ves lo que eres, sino su sombra”.
Rabindranath Tagore.

E l artista argentino Alexis Yebra presenta su nueva serie de pinturas bajo el título La sombra y su huella. Muchas de ellas en gran formato y todas realizadas en Asunción, Paraguay, a principios de este año. Estos trabajos son una suerte de prolongación de su investigación anterior, la serie Subte Asunción; pero en los de ahora desarrolla un lenguaje renovado, mucho más privativo y sugestivo y logra con ellos una poética que persigue la unidad y el sentido, a pesar de la aparente disgregación de algunos de los elementos visuales que los componen.

Últimamente, Yebra viene apostando por un camino que sintetiza las posiciones antagónicas creando lazos de unión directa incluso entre dualidades tales como forma y contenido, o apariencia y espiritualidad. En este sentido, en sus obras no hay diferencia de fondo entre imagen y estructura pictórica, puesto que ésta es asimismo imagen aunque no ofrezca claramente perfiles figurativos.

Asimismo, el artista se introduce en el territorio de las sensaciones, pero lo hace de manera asombrosamente sutil, a pesar de la fuerza con que sus imágenes se patentizan. Un código pleno de símbolos y de sintaxis transgredida, construido a partir de unos principios de notable economía y gestos francos. Este ideario que Yebra lleva a la práctica comprende un entronque con el pensamiento oriental, que ha constituido últimamente una fuente continua para su enriquecimiento especulativo.

Con estas pinturas, el artista deja hablar a los materiales concediéndoles la libertad de transitar y sugerir; pero múltiples huellas de sombra y trazos propios los pueblan cual manifestaciones del deseo y de la memoria que antes se encontraban sumergidas. No trata Yebra de perseguir la representación, sino de subrayar el acto de presencia llevándolo prácticamente todo al primer plano, a la extensa superficie que se presenta al alcance de la mano e interpela al espectador a traspasarla, tanto de manera mental como visual.

Y es en ese traspaso, en ese ir más allá de la sombra fraguada donde advertimos lo que estos trabajos buscan –mediante la paradoja y la contradicción– ilustrarnos: que lo que llamamos realidad depende de nuestro grado de observación, y que para empezar a percibir las interpretaciones más profundas de las cosas necesitamos recurrir a medios y detalles simples y crecidamente cercanos. Por eso cobra sentido el interés de Yebra por todo lo corriente e imperfecto que configura nuestro entorno inmediato. Y por eso, también, renueva vigencia lo primordial y lo simbólico, sin lo cual no existiría todo lo demás.

Asunción, mayo 2012

Au-delà de l’ombre

Alban Martinez Gueyraud
critique d’art, membre de l’AICA

« Ce que tu es, tu ne le vois pas ; ce que tu vois n’est que ton ombre »
Rabindranath Tagore

L ’artiste argentin Alexis Yebra présente sa nouvelle série de peintures intitulée L’ombre et son empreinte. Plusieurs d’entre elles, en grand format, et toutes réalisées à Assomption-Paraguay au début de cette année. Ces travaux sont une sorte de prolongement de sa recherche antérieure, la série Subte Asunción, mais dans les œuvres actuelles, il développe un langage rénové, beaucoup plus spécifique et suggestif dont il obtient une poétique qui poursuit l’unité et le sens, malgré l’apparent désagrégement de certains des éléments visuels qui le composent.

Dans cette dernière série, Yebra a choisi un chemin qui synthétise des positions antagoniques, en créant des liens directs, même entre des dualités telles que la forme et le contenu, ou l’apparence et le fondement. En ce sens, dans ses œuvres, il n’y a pas de différences profondes entre la figuration et la composition, puisque celle-ci est également en voie de devenir une représentation, bien qu’elle n’offre pas clairement des formes figuratives.

L’artiste s’introduit également dans le domaine des sensations, mais il le fait de manière étonnamment subtile, malgré la force avec laquelle sa peinture se manifeste. Un code plein de symboles et de syntaxe transgressée, construit à partir de principes d’une économie de moyens et d’une maitrise du geste. Cette approche chez Yebra a une parenté avec les pratiques orientales qui ont constitué dernièrement une source continue pour l’enrichissement de sa recherche.

Avec ces dernières peintures, l’artiste laisse parler les matériaux en leur donnant la liberté de circuler et de suggérer mais, de multiples empreintes d’ombres et de traits les habitent, comme des manifestations du désir et de la mémoire qui auparavant se trouvaient enfouies. Yebra n’essaie pas de poursuivre la peinture représentative, mais rend présente la peinture, en mettant pratiquement tout au premier plan, sur la vaste surface qui se présente à portée de main et entraîne le spectateur à la dépasser, tant au niveau mental que visuel.

Et c’est dans ce transfert, au-delà de l’ombre imprimée, que nous notons ce que ces travaux cherchent à nous suggérer, à travers le paradoxe et la contradiction: ce que nous appelons réalité dépend de notre degré d’observation et, pour commencer à percevoir les interprétations les plus profondes des choses, nous avons besoin de faire appel à des moyens et à des détails simples et incroyablement proches. C’est pourquoi prend tout son sens l’attrait de Yebra pour le quotidien et l’imparfait de notre environnement immédiat, qui réactualise également notre intérêt pour ce qui est fondamental et symbolique.

Assomption, mai 2012.

-Alban Martinez Gueyraud Arquitecto, crítico de arte, miembro de AICA

La inspiración en las cosas rudimentarias (2011)

Alexis Yebra / La inspiración en las cosas rudimentarias
Alban Martínez Gueyraud
crítico de arte, miembro de AICA

E l artista argentino Alexis Yebra (Capital Federal, 1967) presenta en la galería Fábrica su primera exposición individual en nuestro país titulada Serie subte Asunción. Se trata de un conjunto de pinturas recientes de mediano formato. Yebra, quien desarrolló gran parte de su lenguaje creativo desde Mendoza, pertenece a una nueva generación de pintores abstractos argentinos, cuya obra es especialmente cosmopolita , y que explora la posibilidad expresiva de ciertos recursos mínimos, apelando, a la par, a la historia del arte occidental y el oriental para redescubrir arrinconadas tentativas.

El trabajo de Yebra se halla elaborado a partir de un número escaso de elementos retóricos: color, composición y gesto, presentados a su vez de manera muy simple. No recurre, por tanto, a ciertos logros de la modernidad -y posmodernidad- para ofrecernos imágenes concluyentes, sino que alcanza figuras poéticas cuya fragilidad justamente las vuelve más poderosas. Su lenguaje no es dogmático, sino por entero experimental, repleto de pausas y con la apariencia de un discurso elaborado a partir de fragmentos. Propios del medio, sus recursos nos hablan de la delicadeza de la pintura, pero también de su increíble poder, asomándose a espacios puramente trascendentes.

En la serie presentada en esta muestra se perciben tres características significativas que, a modo de aproximación interpretativa, merecen ser reflexionadas. La primera es que las pinturas fueron realizadas en Asunción. No es obra concebida y realizada en otro lugar, sino enteramente elaborada aquí. Es de suponer, tras un primer razonamiento, que estas piezas hablen de la relación del artista con el tiempo en esta ciudad.

Con sus tratamientos informes, simbólicos, casi místicos inclusive, del espacio de la experiencia, el pintor sugiere su relación con Asunción, y a través de ellos nos permite reconocer que las imágenes del mundo subterráneo urbano pertenecen también a las cualidades esenciales que distinguen esta serie. Por tanto, la materia de sus pinturas refleja un tiempo histórico y cultural, no natural. La materia que vemos constituye asimismo la materia concreta de la vida diaria, de las cosas rudimentarias, las que percibimos en nuestros paseos por Asunción: los papeles que pegamos, rasgamos y desechamos, los escritos automáticos, las pintadas y repintadas de las calles que transitamos. Yebra quiere mediar entre esta ciudad y nosotros, nos hace reflexionar sobre lo real imposible que en ella habita, nos propone retransitarla psíquicamente, nos insinúa la realidad superior del más allá, pero que, paralelamente, nos va trayendo más acá.

Un segundo aspecto explicativo radicaría en que su obra inviste algo que se aproxima a ciertos medios de expresión poética japoneses y, por ende, al budismo zen . Cada trabajo muestra claramente su técnica, manifestando las sutiles imperfecciones de sus componentes y del proceso artesanal, así como de la gestualidad de la mano del artista. Pinceladas, manchas, estampaciones, collages, texturas diferentes: todos estos detalles del gesto se convierten en el centro de su obra y, como los poemas orientales, poseen toda la integridad, la plétora, el vacío mismo de una gota de agua.

En los versos japoneses pareciera que las cosas no pueden expresar ni hacer pensar más que aquello que ellas mismas son. Haciendo una analogía, podemos decir que al contemplar una pintura de Yebra no habría complejas lecturas que descubrir más allá de la propia obra, fuera de la sutileza de sus formas, la austeridad de los colores y la honestidad en el uso de los materiales. La sencillez con que este artista recrea en su pintura los detalles del gesto no arroparía un significado distinto al gesto en sí.

El tercer atributo hermenéutico estaría en que, gracias a la contemplación en el propio proceso de creación, sus obras resultan íntimas, serenas y orientadas hacia el interior. La obra de Yebra abandona el mito de la pintura como representación visual de la realidad para lanzarse a una búsqueda de la revelación por la luz y la densidad mundana de la materia. Consigue infundir a la superficie inanimada una intensa irradiación y una alta capacidad de evocación. Si bien se trata de una realidad sensorial, un aura espiritual envuelve, como si algo evidente fuera, cada una de sus obras.

En efecto, cuando se inspira, Yebra lo hace a través de la meditación, con el convencimiento de que la revelación alcanza su comprensión en la encarnación material y cromática que el arte de la pintura hace posible. La meditación es el tiempo de la penumbra, del encuentro con las imágenes desfiguradas de la realidad, de la fantasía, pero también ofrece un camino de transformación del entendimiento y del alma, pues ella -la meditación- entiende el camino de la vida como un camino de total conversión. Para ello es preciso alterar los valores del mundo y poner en la tierra lo celestial; en definitiva, la pronunciación interior de nuestros espíritus.

Asunción, julio 2011

Alexis Yebra/L’Inspiration des choses rudimentaires
Alban Martinez Gueyraud
critique d’art, membre de l’AICA

L ’artiste Argentin Alexis Yebra (Buenos Aires, 1967) présente à la galerie Fábrica sa première exposition individuelle dans notre pays intitulée : Serie, Subte Asunción . Il s’agit d’un ensemble de peintures récentes de taille moyenne. Yebra qui a développé une grande partie de son langage créatif à Mendoza (Argentine), appartient à une nouvelle génération de peintres abstraits argentins dont l’œuvre, spécialement cosmopolite , explore la possibilité expressive de certaines ressources minimales en ayant recours, en même temps, à l’histoire de l’art Occidental et Oriental pour redécouvrir des ressources oubliées.

Le travail de Yebra s’élabore à partir d’un nombre succinct d’éléments rhétoriques : la couleur, la composition et le geste, présentés à la fois de manière très simple. Il ne nous offre pas des images évidentes mais obtient des figures poétiques dont la fragilité les rend plus puissantes. Son langage n’est pas dogmatique mais entièrement expérimental, plein de pauses et avec l’apparence d’un discours élaboré à partir de fragments. Ses ressources nous parlent de la délicatesse de la peinture mais aussi de son incroyable pouvoir.

Dans la série présentée l’on aperçoit trois caractéristiques significatives qui, comme interprétation, méritent d’être analysées. La première est que toutes les peintures ont été réalisées à Asunción. Ce n’est pas une œuvre conçue et réalisée ailleurs mais totalement élaborée ici. Alors, on peut supposer que ces œuvres évoquent le rapport de l’artiste avec le temps dans cette ville .

Avec sa manière informelle, symbolique, presque mystique, d’expérimenter la matière, le peintre suggère son rapport avec Asunción et à travers celui-ci, il nous permet de reconnaître que les images du monde souterrain urbain sont une partie essentielle de la série des peintures présentées. Par conséquent, la matière de ses peintures appartient à un temps historique et culturel. Elle constitue en elle-même la matière concrète de la vie quotidienne, des choses rudimentaires, celles que nous apercevons lors de nos promenades dans la ville d’Asunción : les affiches qu’on colle, déchire et on jette. Les écritures automatiques, les graffitis des rues dans lesquelles nous marchons. Avec sa peinture, Yebra nous propose d’être l’intermédiaire entre cette ville et nous, en nous faisant réfléchir sur le réel impossible qui l’habite. Il nous propose de la parcourir mentalement, nous insinue l’autre réalité d’un au-delà mais qui parallèlement nous attire ici même.

Un deuxième aspect de son œuvre à souligner est qu’elle utilise certains moyens qui se rapprochent de l’expression poétique japonaise et de la tradition du bouddhisme zen . Chaque travail montre clairement sa technique, révélant les subtiles imperfections de ses composantes et du processus artisanal, ainsi que le geste de la main de l’artiste. Des coups de pinceaux, des tâches, des drippings, des graffitis, des estampages et collages, des textures différentes : tous ces détails du geste deviennent le centre même de son œuvre et, comme les poèmes orientaux, possèdent toute leur intégrité, le vide même d’une goutte d’eau. Si dans les haïkus japonais il semblerait que les mots évoquent plutôt qu’ils ne décrivent, par analogie, l’on peut dire qu’en contemplant une peinture de Yebra il n’y a pas d’autres lectures complexes à découvrir au-delà de l’œuvre que celle de la subtilité des formes, de l’austérité des couleurs et de la conformité des matériaux. La simplicité avec laquelle le peintre trace et retrace le trait n’a pas d’autre signification que celle du geste en lui-même.

Un troisième élément d’interprétation est que grâce à la contemplation du processus de création, ses œuvres sont intimes, sereines et intériorisées. L’œuvre de Yebra abandonne le mythe de la peinture comme représentation visuelle de la réalité pour se lancer à la recherche de la révélation de la lumière et de la densité de la matière. Il arrive à insuffler sur la surface inanimée une irradiation spirituelle qui donne une grande puissance d’évocation à ses peintures. Bien qu’il s’agisse d’une réalité sensorielle, une aura spirituelle entoure, comme une évidence, chacune de ses œuvres. En effet, Yebra tire son inspiration de l’intériorisation, convaincu que la révélation ne consiste pas en quelque chose d’ordre surnaturel ni psychologique mais qu’elle est rendue possible grâce à l’action matérielle de peindre. L’intériorisation est le temps de la pénombre, de la rencontre avec les images défigurées de la réalité et de la fantaisie. Ce temps ouvre aussi un chemin de transformation de la compréhension et de l’esprit que Yebra parcourt en peignant.

Assomption, juillet 2011

-Alban Martinez Gueyraud, Arquitecto, crítico de arte, miembro de AICA

Los trazos de un devenir (2010)

Los trazos de un devenir

Mario Maure
Magister en arte latinoamericano UNCuyo Mendoza, Argentina.

D ecir que el lenguaje encuentra limitaciones para describir la experiencia ante ciertas manifestaciones de las artes visuales es una obviedad, que sin embargo, nunca llevamos hasta las últimas consecuencias. ¿Se puede “leer” un cuadro? El texto y la imagen, la pintura y el discurso- esas formas de la representación- son irreductibles y a la vez intrincados: el cuadro tiene el poder de mostrar lo que la palabra no puede enunciar.

Utilizar la expresión “pintura abstracta”, por ejemplo, para designar a aquella que privilegia el gesto es de una homogeneidad que induce a error: ¿hay alguna pintura más “concreta que ésta? ¿Pintura “no figurativa” es más apropiado cuando nuestra percepción discrimina siempre algo sobre un fondo?

Tal vez algo como “pintura no representativa” se aproximaría más. Y aún así nos equivocamos. Porque después de todo, y aún antes de ser expuesta, es un hecho comunicativo -muy singular por cierto- para su propio hacedor. Porque no es pura pulsión. Hay un trabajo de dominio sobre esa energía, una serie de decisiones, que de algún modo son ya un trabajo de representación.

Por lo tanto, ante la difícil situación de tener que decir algo acerca de una pintura como la de Alexis Yebra no podemos hacer otra cosa que engarzar recuerdos que –creemos- son un fondo temporal de sus preocupaciones en una época en que vivíamos sin piel: las palabras de un viejo demente, el intento de una forma de la trascendencia, un cinismo implacable, la nostalgia de lo perdido para siempre, saltar al vacío.

Arder desde adentro.

Deux amis

“Caminan incansablemente por los bordes de la ciudad
(los internos, los inadvertidos)
Vías agonizantes por donde corren los últimos trenes destartalados
Algo finaliza y lo presienten
Tal vez por eso deambulan por los cementerios
Veinte años de anacronías. (Des)integración.
Hay un gato cortado justo al medio por el riel. La visión enmudece.
Naturaleza/ Cultura
Largas charlas sin fin (¿sin fin?)
Confortablemente adormecidos en la tarde invernal”.

Mendoza, junio 2010

Les traits d’un devenir

Mario Maure
Master 2 en arts Latino-Américains UNCuyo-Mendoza (Argentine).

D ire que la langue trouve des limites pour décrire l’expérience face à certaines manifestations des Arts Visuels est évident mais pourtant nous n’assumons pas jusqu’au bout. Peut-on « lire » un tableau ? Le texte et l’image, la peinture et le discours –ces formes de la représentation- sont irréductibles et en même temps inextricables : le tableau a la puissance de montrer ce que la parole ne peut pas énoncer.

Utiliser l’expression « peinture abstraite », par exemple, pour désigner celle qui privilégie le geste est d’une homogénéité qui induit en erreur : y-a t-il peinture plus concrète que celle-là ? Peinture « non figurative » est-il plus approprié dans la mesure où notre perception discrimine toujours la forme sur le fond ?

Peut-être « peinture non représentative» serait plus correct. Mais même ainsi nous nous trompons. Parce qu’après tout, et même avant d’être exposée, elle est un fait de communication –bien sûr, très particulière- pour celui qui la fait. Parce qu’elle n’est pas seulement une pulsion. Il y a un travail de contrôle de cette énergie, une série de décisions qui d’une certaine façon sont déjà un travail de représentation.

C’est pourquoi face à la difficulté de dire quelque chose sur une peinture comme celle d’Alexis Yebra nous ne pouvons pas faire une autre chose que sertir des souvenirs qui, nous le croyons, sont un fond temporel de ses préoccupations d’une époque où nous vivions la chair à vif : les mots d’un vieux fou, la tentative d’une manière de transcendance, un cynisme implacable, la nostalgie de ce qui était toujours perdu, sauter dans le vide.

Se brûler de l’intérieur.

Deux amis

“Ils marchent infatigablement dans les bords de la ville
(les internes, les inaperçus)
Voies ferrées agonisantes sur lesquelles roulent les derniers trains délabrés
Quelque chose finit et ils le pressentent
Peut-être que c’est pour cela qu’ils déambulent dans les cimetières
Vingt ans d’anachronies. (Dés) intégration.
Il y a un chat coupé juste à moitié par un rail. La vision se tait.
Nature/Culture
De longs bavardages sans fin (sans fin ?)
Confortablement engourdis un soir d’hiver.

Mendoza- Argentine, juin 2010

-Mario Maure, Magister en Arte Latinoamericano UNCuyo, Mendoza, Argentina